La política apolítica

Para empezar, todos tenemos claros los objetivos que busca alcanzar el movimiento estudiantil de Chile, asi que no quiero aondar en este punto, en este post me limitaré a reflexionar sobre los hechos ocurridos el viernes pasado. 

La toma del Ex Congreso Nacional ha marcado un antes y un despues en el conflicto estudiantil; lo que en un primer momento pareció un evento por lo menos llamativo, se convirtió en el medio para conocer la calidad de políticos los cuales legalmente nos están representando. Lo más caotico e indignante no fue, a mi juicio, el ingreso de las distintas organizaciones sociales a la sala donde se discutía el presupuesto a la educación, ni la salida errática del Ministro de Educación, el Sr. Bulnes, si no que lo que más me llamó la atención fue la reacción por decir lo menos, de los mismos políticos ya sea de la alianza como de la concertación, a raíz de la decisión del Presidente del Senado G. Girardi de no llamar a la fuerza pública para aplicar el desalojo si no que realizarlo de manera pacífica por parte de las organizaciones sociales a traves de las vias del diálogo. Esta acción a mi modo de ver, es una acción diplomática que hechaba de menos en estos dos años de gobierno de Piñera; la nula capacidad de los ministros, diputados y senadores del oficialismo para ejercer y aplicar la política o diplómacia en los temas país se ha hecho latente, lo que creo que ha llevado a esta situación (el conflicto estudiantil) a un tunel sin salida despues de haber caminado por 5 meses buscando una solución a este problema. Y es que la nueva forma de gobernar se trata al parecer de la no ejerción de un deber por parte de los políticos, la de hacer política. Lo que veo actualmente entre estos dimes y diretes por parte del oficialismo hacia los partidos de la concertación, es que no hay una visión clara para gobernar (por parte del oficialismo); ver la unica via de solución, la solicitud de la fuerza pública genera un precedente no menor. Si seguimos esta linea, lo unico que se ve en el futuro son más y más desalojos, más lacrimógenas, más guanacos y tortugas; sinceramente, este camino no nos conduce a nada, y no porque un bando sea más intransigente que otro, si no que actualmente no existe la capacidad de dialogar entre los que comparten el poder, ni menos con los diversos actores y organizaciones sociales. Entonces ¿ que nos queda a nosotros?... 

 

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